El buzón de voz

En 2008, Verizon, una compañía de telefonía de USA, decidió actualizar el software con el que gestionaban los mensajes personales que sus clientes grababan en el buzón de voz de sus aparatos. La empresa sabía que con la nueva actualización no se perderían los mensajes archivados que los clientes habían recibido, tan solo se perderían los mensajes de bienvenida que los propios clientes dejaban en sus teléfonos y esto no parecía mayor problema ya que podrían ser grabados nuevamente.

Al día siguiente de la actualización el servicio de atención al cliente de Verizon recibió una llamada. El hombre que llamó, ya bastante anciano, le explicó a la señorita de atención al cliente que al llamar a su teléfono ya no se podía escuchar el mensaje que se había grabado en el buzón de voz, a lo cual la señorita de atención al cliente de Verizon le explicó que, debido a una actualización, el mensaje se había perdido y debería grabarlo nuevamente.

La teleoperadora nunca imaginó la respuesta que iba a escuchar. La mujer del anciano había fallecido hacía varios años, desde entonces su marido llamaba cada día al teléfono de su mujer para poder escuchar la voz de ella antes de dormir.

La operadora incrédula decidió investigar y efectivamente, tal y como el anciano le había explicado, su mujer Catherine Whiting, antigua cliente de la compañía, había fallecido en el año 2005 y desde entonces cada día había una llamada al anochecer a ese mismo número. Tanto sobrecogió esta llamada en las oficinas de Verizon que se las ingeniaron para remover cielo y tierra hasta poder recuperar el backup con la grabación original y restaurarlo nuevamente.

Poco tiempo después un extrabajador de la empresa explicaba la historia en un foro de telecomunicaciones de Oxford donde yo la leí.

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