Estudio revela que tratar a un perrito como un hijo, puede estar sufriendo un trastorno mental


¿Tratas a tu perro como si fuera un hijo? Bueno, te contamos que un académico de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la UNAM, Moisés Heiblum, asegura que este comportamiento puede ser perjudicial.

Muchos estudios confirman que tener una mascota es saludable porque la compañía de un animal doméstico genera beneficios tanto anímicos como físicos. De hecho existe la zooterapia o terapias que se valen de animales entrenados como apoyo en tratamientos de rehabilitación para pacientes de cualquier edad con enfermedades que afectan su vida emocional, cognitiva y social.

Pero otra cosa es el excesivo apego a los animales que tienen algunas personas y que les acarrea consecuencias negativas tanto para ellas como para sus afectos, en estos casos, sufren un trastorno que se conoce como petofilia.


¿Quizás estamos fallando demasiado?,pues la respuestas a estas preguntas fue revelada por un reciente estudio de expertos de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Los expertos aseguran que esta conducta puede suponer un problema, tanto para los humanos como para los propios perros. Según Moisés Heiblum, de la Facultad de Medicina Veterinaria: Los animales se convierten en miembros fundamentales de la familia y se les integra a actividades propias de los humanos; esto es perjudicial para ambas partes, ya que al pretender que actúen como humanos afecta su adecuado desarrollo”.

Según la investigación, esto es más común de lo que se cree, cada vez hay más personas y parejas sin hijos que mitigan su soledad con animales. Por ejemplo, si un animal pasa todo el día con su dueño, se crea un apego especial y, cuando el humano no está, el animal se siente frustrado y puede llegar a sufrir ansiedad.


Llega el punto que el humano, le prohíbe al perro subir a la cama o al sofá de la casa, cosa que es común para ellos. El perro simplemente no lo entiende así, para él es normal, es su casa y lo están sacando de su hábitat, por lo que puede responder con agresividad.

El afecto excesivo de al “perrhijo” podría ser también un foco que indique un desarrollo de patología mental, por lo que una revisión podría ser necesaria para determinar si hay o no una cuestión patológica o solo es un gran cariño a la mascota. Esto sumado al apego emocional, que hace que cuando su humano no está en casa, el animal se sienta ansioso, sufra ataques de pánico, destruya objetos u orine o defeque dentro de la casa.


Según este investigador, algunas de las acciones que deberían preocuparnos son:

  • Gastar más dinero en los perros que en personas
  • Comprarles ropa “humanoide”
  • Publicar “selfies” de los animales
  • Referirse a ellos como “mi bebé” o algún apodo similar

Hacer que el perro se vuelva dependiente de los humanos, puede llegar a cuestionar quién realmente lo necesita. Heiblum recomienda que antes de llenar a la mascota de regalos o llevarla a un restaurante, uno se pregunte quién lo necesita ¿el perro o yo? El especialista hace un llamado a los dueños a no integrar a los animales en costumbres humanas como asistir o realizar fiestas de bodas o cumpleaños. Con alimentarlos, darles amor y llevarlos al doctor, es suficiente.

Yo personalmente pienso que todo los «excesos» a los cuales se refiere este investigador, no son más que muestras de cariño que los humanos mostramos con nuestras mascotas, por lo que no estoy nada de acuerdo con Moisés Heiblum. Tengo una perrita en casa y es una más de la familia, la cuido, la compro cositas, la mimo, e incluso hablo con ella y no creo que por eso yo tenga un «trastorno mental». ¿Y tu que opinas? escribe tu comentario más abajo.


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